La danza está ahí pero nadie la creó, ¿será?

Disclaimer: Esto no es una declaración en contra de los derechos de autor, ni en contra de pagar a los artistas por lo que hacen. English version here: https://vocal.media/longevity/so-you-say-dance-exists-yet-nobody-created-it

En una conversación casual, llegué a mencionar el tema de cómo murió Isadora Duncan, y cuando la otra persona me pregunta quién fue ella le digo que se trata de la creadora de la danza contemporánea. En los siguientes segundos me corrijo a mi misma pensando en mi relativa ignorancia del tema y sale sin mucha deliberación la frase: “Bueno, no la creadora, tal vez una de las pioneras, porque la danza no la crea nadie, ella está ahí y se vuelve parte de nosotros de vez en cuando.”

Isadora Duncan. Todos los derechos de la imagen pertenecen al autor.

Al pensar de nuevo en esta idea me vienen a la mente tantos debates sobre la propiedad intelectual que se han dado a lo largo de los años y lo largas que deben ser las listas de espera para registros de patentes por lo menos en los Estados Unidos; y entonces me pregunto: ¿será que la danza la creó alguien en específico y no lo sabemos porque nadie dijo “esto es mío”?

Alejo de mi mente la imagen de Gollum (si, el de Lord of the Rings) e inmediatamente me respondo con otra pregunta, ¿cómo puedes pretender que algo de carácter inmaterial que quieres mostrarle al mundo puede ser solo tuyo? Puede que lo conviertas en algo material ahora que se puede, (puedes hacer videos o fotos o incluso describir detalladamente los pasos que se te ocurren), y puede que lo quieras vender y que más nadie lo pueda usar, pero aún así no será completamente tuyo.

Ahora freno de lleno esta línea de pensamiento porque siento que no tiene sentido y me digo, si no es así, si no tratas de hacerlo material y de hacerlo tuyo ¿cómo demuestras que sabes? ¿Cómo atribuyes valor a ello fuera de tu mente? ¿Cómo te recordarán luego por haber hecho algo si no dices que es tuyo? El debate puede llegar a ser interminable, pero antes de seguirlo, sea en mi cabeza o fuera de este artículo, aunque bajo mis revoluciones se me dispara otra frase de forma tan automática como la del primer párrafo: Puedes hacer tu baile, tu coreografía y añadirle mil elementos, pero una vez que sale de ti y se lo muestras a alguien ya no te pertenece…

… Dice un bailarín “¿Cómo que no si yo lo hice?” Pero luego dice su abuela “¿Y no que los artistas se deben a su público?”

La sola idea que acabo de exponer también fue apropiada de alguien más (les debo la fuente), seguramente de los primeros acercamientos a la teoría del conocimiento donde uno estudiaba que cuando aprehendemos algo modificamos el objeto aprehendido y nosotros también cambiamos.

En el plano científico y empresarial, estoy segura de que hay muchos abogados que estarán a disposición de proteger algo que sus clientes acaban de “descubrir” o “crear”. Pero soy fiel creyente de que en el plano del arte, no tiene que volverse algo complicado o por lo menos no cuando se trate del desarrollo de las experiencias individuales en tu proceso de iniciarte en una nueva disciplina.

La danza es algo tan único y tan particular como el número de personas que hay en el mundo. Aunque en las compañías de baile se luche por la simetría y la uniformidad y eso también sea hermoso, nadie nunca va a bailar igual a otro. Porque como decía Isadora, la danza es una manifestación del alma, y que levante la mano la primera persona que pueda afirmar que su alma es totalmente igual a otra (no caben referencias a las almas gemelas aquí).

Podría seguir hablando eternamente de esto pero por el momento cerraré este artículo con mis respuestas a las preguntas que hice arriba.

1. ¿Cómo demuestras que sabes?

Pues bailando, y si no consideras que sabes pues no rindiéndote y siguiendo intentándolo. El mundo es muy grande y aunque seas famoso no todo el mundo te va a conocer.

2. ¿Cómo atribuyes valor a ello fuera de tu mente?

Eso es parte de tu trabajo de consciencia y la madurez de los conceptos de quién eres y de lo que te gusta.

Tip: Si haces las cosas con buena energía y en un ambiente libre de toxicidad, seguramente ese valor se hará evidente, se compartirá y será indescriptible después de cada clase. Cambia de clase si no es así.

3. ¿Cómo te recordarán luego por haber hecho algo si no dices que es tuyo?

Si de verdad bailando llegas al corazón o a la mente de alguien, te recordarán aunque no sepan tu nombre. Ahí radica la importancia de no bailar mecánicamente sino de enfocarse en la expresión.

“… porque la danza no la crea nadie, ella está ahí y se vuelve parte de nosotros de vez en cuando.”

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